DESCRIPCION

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miércoles, 21 de octubre de 2015

Celebración del día de muertos.

A través de la historia del hombre, el culto a los muertos se ha manifestado en diferentes culturas de Europa y Asia, como la china, la árabe o la egipcia, pero en las culturas prehispánicas del continente americano no ha sido de menor importancia; así, la visión y la iconografía sobre la muerte en nuestro país son notables debido a ciertas características especiales, como el sentido solemne, festivo, jocoso y religioso que se ha dado a este culto, el cual pervive hasta nuestros días.

La muerte es un personaje omnipresente en el arte mexicano con una riquísima variedad representativa: desde diosa, protagonista de cuentos y leyendas, personaje crítico de la sociedad, hasta invitada sonriente a nuestra mesa.

En México, las culturas indígenas concebían a la muerte como una unidad dialéctica: el binomio vida-muerte, lo que hacía que la muerte conviviera en todas las manifestaciones de su cultura. Que su símbolo o glifo apareciera por doquier, que se le invocara en todo momento y que se representara en una sola figura, es lo que ha hecho que su celebración siga viva en el tiempo.

Es así, una ardua tarea entender la muerte y su significado, labor que abarca momentos de innumerables reflexiones, rituales y ceremonias de diversa índole, lo que ha erigido el máximo símbolo plástico de la representación de esta festividad: el altar de muertos. Dicha representación es quizá la tradición más importante de la cultura popular mexicana y una de las más conocidas internacionalmente; incluso es considerada y protegida por la UNESCO como Patrimonio de la Humanidad.


Para conocer más acerca de la festividad del Día de Muertos y el significado que tiene hoy el altar, es necesario echar una vista atrás a la historia, hacia las épocas prehispánica y colonial, para tener un panorama más amplio de su significado.

La época prehispánica

Los orígenes de la tradición del Día de Muertos son anteriores a la llegada de los españoles, quienes tenían una concepción unitaria del alma, concepción que les impidió entender el que los indígenas atribuyeran a cada individuo varias entidades anímicas y que cada una de ellas tuviera al morir un destino diferente.

Dentro de la visión prehispánica, el acto de morir era el comienzo de un viaje hacia el Mictlán, el reino de los muertos descarnados o inframundo, también llamado Xiomoayan, término que los españoles tradujeron como infierno. Este viaje duraba cuatro días. Al llegar a su destino, el viajero ofrecía obsequios a los señores del Mictlán: Mictlantecuhtli (señor de los muertos) y su compañera Mictecacíhuatl (señora de los moradores del recinto de los muertos). Estos lo enviaban a una de nueve regiones, donde el muerto permanecía un periodo de prueba de cuatro años antes de continuar su vida en el Mictlán y llegar así al último piso, que era el lugar de su eterno reposo, denominado “obsidiana de los muertos”.

Gráficamente, la idea de la muerte como un ser descarnado siempre estuvo presente en la cosmovisión prehispánica, de lo que hay registros en las etnias totonaca, nahua, mexica y maya, entre otras. En esta época era común la práctica de conservar los cráneos como trofeos y mostrarlos durante los rituales que simbolizaban la muerte y el renacimiento. El festival que se convirtió en el Día de Muertos se conmemoraba en el noveno mes del calendario solar mexicano, iniciando en agosto y celebrándose durante todo el mes.

Para los indígenas la muerte no tenía la connotación moral de la religión católica, en la cual la idea de infierno o paraíso significa castigo o premio; los antiguos mexicanos creían que el destino del alma del muerto estaba determinado por el tipo de muerte que había tenido y su comportamiento en vida. Por citar algunos ejemplos, las almas de los que morían en circunstancias relacionadas con el agua se dirigían al Tlalocan, o paraíso de Tláloc; los muertos en combate, los cautivos sacrificados y las mujeres muertas durante al parto llegaban al Omeyocan, paraíso del Sol, presidido por Huitzilopochtli, el dios de la guerra. El Mictlán estaba destinado a los que morían de muerte natural. Los niños muertos tenían un lugar especial llamado Chichihuacuauhco, donde se encontraba un árbol de cuyas ramas goteaba leche para que se alimentaran.

Los entierros prehispánicos eran acompañados por dos tipos de objetos: los que en vida habían sido utilizados por el muerto, y los que podía necesitar en su tránsito al inframundo.

La época colonial

En el siglo XVI, tras la Conquista, se introduce a México el terror a la muerte y al infierno con la divulgación del cristianismo, por lo que en esta época se observa una mezcla de creencias del Viejo y el Nuevo Mundo. Así, la Colonia fue una época de sincretismo donde los esfuerzos de la evangelización cristiana tuvieron que ceder ante la fuerza de muchas creencias indígenas, dando como resultado un catolicismo muy propio de las Américas, caracterizado por una mezcla de las religiones prehispánicas y la religión católica. En esta época se comenzó a celebrar el Día de los Fieles Difuntos, cuando se veneraban restos de santos europeos y asiáticos recibidos en el Puerto de Veracruz y transportados a diferentes destinos, en ceremonias acompañadas por arcos de flores, oraciones, procesiones y bendiciones de los restos en las iglesias y con reliquias de pan de azúcar –antecesores de nuestras calaveras– y el llamado “pan de muerto”.

La época actual



El sincretismo entre las costumbres españolas e indígenas originó lo que es hoy la fiesta del Día de Muertos. Al ser México un país pluricultural y pluriétnico, tal celebración no tiene un carácter homogéneo, sino que va añadiendo diferentes significados y evocaciones según el pueblo indígena o grupo social que la practique, construyendo así, más que una festividad cristiana, una celebración que es resultado de la mezcla de la cultura prehispánica con la religión católica, por lo que nuestro pueblo ha logrado mantener vivas sus antiguas tradiciones.

La fiesta de Día de Muertos se realiza el 31 de octubre y el 1 y 2 de noviembre, días señalados por la Iglesia católica para celebrar la memoria de Todos los Santos y de los Fieles Difuntos. Desde luego, la esencia más pura de estas fiestas se observa en las comunidades indígenas y rurales, donde se tiene la creencia de que las ánimas de los difuntos regresan esas noches para disfrutar los platillos y flores que sus parientes les ofrecen.

Las ánimas llegan en forma ordenada. A los que tuvieron la mala fortuna de morir un mes antes de la celebración no se les pone ofrenda, pues se considera que no tuvieron tiempo de pedir permiso para acudir a la celebración, por lo que sirven solamente como ayudantes de otras ánimas. El 28 de octubre se destina a los muertos que fueron asesinados con violencia, de manera trágica; el 30 y 31 de octubre son días dedicados a los niños que murieron sin haber sido bautizados (limbitos) y a los más pequeños, respectivamente; el 1 de noviembre, o Día de Todos los Santos, es la celebración de todos aquellos que llevaron una vida ejemplar, celebrándose igualmente a los niños. El día 2, en cambio, es el llamado Día de los Muertos, la máxima festividad de su tipo en nuestro país, celebración que comienza desde la madrugada con el tañido de las campanas de las iglesias y la práctica de ciertos ritos, como adornar las tumbas y hacer altares sobre las lápidas, los que tienen un gran significado para las familias porque se piensa que ayudan a conducir a las ánimas y a transitar por un buen camino tras la muerte.


El altar de muertos

Como ya comentamos, el altar es la representación iconoplástica de la visión que todo un pueblo tiene sobre el tema de la muerte, y de cómo en la alegoría conduce en su significado a distintos temas implícitos y los representa en forma armónica dentro de un solo enunciado.

El altar de muertos es un elemento fundamental en la celebración del Día de Muertos. Los deudos tienen la creencia de que el espíritu de sus difuntos regresa del mundo de los muertos para convivir con la familia ese día, y así consolarlos y confortarlos por la pérdida.

El altar, como elemento tangible de tal sincretismo, se conforma de la siguiente manera. Se coloca en una habitación, sobre una mesa o repisa cuyos niveles representan los estratos de la existencia. Los más comunes son los altares de dos niveles, que representan el cielo y la tierra; en cambio, los altares de tres niveles añaden a esta visión el concepto del purgatorio. A su vez, en un altar de siete niveles se simbolizan los pasos necesarios para llegar al cielo y así poder descan- sar en paz. Este es considerado como el altar tradicional por excelencia. En su elaboración se deben considerar ciertos elementos básicos. Cada uno de los escalones se forra en tela negra y blanca y tienen un significado distinto.




En el primer escalón va colocada la imagen de un santo del cual se sea devoto. El segundo se destina a las ánimas del purgatorio; es útil porque por medio de él el alma del difunto obtiene el permiso para salir de ese lugar en caso de encontrarse ahí. En el tercer escalón se coloca la sal, que simboliza la purificación del espíritu para los niños del purgatorio. En el cuarto, el personaje principal es otro elemento central de la festividad del Día de Muertos: el pan, que se ofrece como alimento a las ánimas que por ahí transitan. En el quinto se coloca el alimento y las frutas preferidas del difunto. En el sexto escalón se ponen las fotografías de las personas ya fallecidas y a las cuales se recuerda por medio del altar.

Por último, en el séptimo escalón se coloca una cruz formada por semillas o frutas, como el tejocote y la lima.

Las ofrendas y su significado

Las ofrendas deben contener una serie de elementos y símbolos que inviten al espíritu a viajar desde el mundo de los muertos para que conviva ese día con sus deudos.

Entre los elementos más representativos del altar se hallan los siguientes:

Imagen del difunto. Dicha imagen honra la parte más alta del altar. Se coloca de espaldas, y frente a ella se pone un espejo para que el difunto solo pueda ver el reflejo de sus deudos, y estos vean a su vez únicamente el del difunto.

La cruz. Utilizada en todos los altares, es un símbolo introducido por los evangelizadores españoles con el fin de incorporar el catecismo a una tradición tan arraigada entre los indígenas como la veneración de los muertos. La cruz va en la parte superior del altar, a un lado de la imagen del difunto, y puede ser de sal o de ceniza.

Imagen de las ánimas del purgatorio. Esta se coloca para que, en caso de que el espíritu del muerto se encuentre en el purgatorio, se facilite su salida. Según la religión católica, los que mueren habiendo cometido pecados veniales sin confesarse deben de expiar sus culpas en el purgatorio.

Copal e incienso. El copal es un elemento prehispánico que limpia y purifica las energías de un lugar y las de quien lo utiliza; el incienso santifica el ambiente.

Arco. El arco se coloca en la cúspide del altar y simboliza la entrada al mundo de los muertos. Se le adorna con limonarias y flor de cempasúchil.

Papel picado. Es considerado como una representación de la alegría festiva del Día de Muertos y del viento.

Velas, veladoras y cirios. Todos estos elementos se consideran como una luz que guía en este mundo. Son, por tradición, de color morado y blanco, ya que significan duelo y pureza, respectivamente. Los cirios pueden ser colocados según los puntos cardinales, y las veladoras se extienden a modo de sendero para llegar al altar.

Agua. El agua tiene gran importancia ya que, entre otros significados, refleja la pureza del alma, el cielo continuo de la regeneración de la vida y de las siembras; además, un vaso de agua sirve para que el espíritu mitigue su sed después del viaje desde el mundo de los muertos. También se puede colocar junto a ella un jabón, una toalla y un espejo para el aseo de los muertos

Flores. Son el ornato usual en los altares y en el sepulcro. La flor de cempasúchil es la flor que, por su aroma, sirve de guía a los espíritus en este mundo.

Calaveras. Las calaveras son distribuidas en todo el altar y pueden ser de azúcar, barro o yeso, con adornos de colores; se les considera una alusión a la muerte y recuerdan que esta siempre se encuentra presente.

Comida. El alimento tradicional o el que era del agrado de los fallecidos se pone para que el alma visitada lo disfrute.

Pan. El pan es una representación de la eucaristía, y fue agregado por los evangelizadores españoles. Puede ser en forma de muertito d e Pátzcuaro o de domo redondo, adornado con formas de huesos en alusión a la cruz, espolvoreado con azúcar y hecho con anís.

Bebidas alcohólicas. Son bebidas del gusto del difunto denominados “trago” Generalmente son “caballitos” de tequila, pulque o mezcal.




Objetos personales. Se colocan igualmente artículos pertenecientes en vida a los difuntos, con la finalidad de que el espíritu pueda recordar los momentos de su vida. En caso de los niños, se emplean sus juguetes preferidos.

El altar de muertos como enunciado

La cultura mexicana tiene su más colorida representación en la celebración de Día de Muertos, festividad que se ha visto retratada en diferentes expresiones culturales, las que abarcan todas las manifestaciones: desde el arte prehispánico hasta el popular de nuestros días. Actualmente, la muerte hecha objeto, la muerte representada, no nos toma por sorpresa. Para el mexicano no radica esta visión en el desprecio sino en su valoración, pues se entiende como una manifestación y una explicación del mundo, heredadas y evocadas inconscientemente.

La fusión de ambas culturas hace del altar un producto comunicativo que evoca constantemente los elementos que le dieron origen y que lo traducen en una repetición y evocación constantes del mundo indígena y del católico, con símbolos que adquieren un nuevo significado.

La muerte, en este sentido, no se enuncia como una ausencia ni como una falta; por el contrario, es concebida como una nueva etapa: el muerto viene, camina y observa el altar, percibe, huele, prueba, escucha. No es un ser ajeno, sino una presencia viva. La metáfora de la vida misma se cuenta en un altar, y se entiende a la muerte como un renacer constante, como un proceso infinito que nos hace comprender que los que hoy estamos ofreciendo seremos mañana invitados a la fiesta.


miércoles, 7 de octubre de 2015

Las 10 lecturas que estaban en el facebook de la escuela (para el folder de lecturas de casa)

Leyendo y comprendiendo este cuento que presentamos podréis comprobar qué puede ocurrir cuando actuamos sin reflexionar previamente y no se es precavido.
Antes de comenzar la lectura.
1. ¿Haz  oído alguna vez decir: “la avaricia rompe el saco”?
2. ¿Haz visto alguna vez un ratón? ¿Sabes lo que es un granero?
EL RATÓN DEL GRANERO

Érase una vez un ratón que vivía debajo de un granero. Las
tablas que formaban el suelo del granero tenían un agujerito,
por el que, uno tras otro, los granos de trigo caían poco a
poco a la madriguera.
De ese modo vivía el ratón espléndidamente, estando siempre bien
alimentado. Pero, al cabo de algún tiempo, comenzó a mortificarlo la
idea de que ninguno de sus amigos supiese lo bien que le iba. Entonces
se puso a roer la madera del granero, para agrandar el agujero de tal
modo que pudiesen caer más granos en su madriguera. Hecho esto,
corrió en busca de los demás ratones de los alrededores y los invitó a
una fiesta en su granero.
Venid todos a mi casa -les decía-, que os voy a
obsequiar.
Pero cuando llegaron los invitados, y quiso el ratón llevarlos hasta el
agujero del granero, ya no había ningún agujero en las tablas, y en el
nido no se veía ni un solo grano.
El gran tamaño del agujero que el ratón había abierto en el suelo del
granero, llamó la atención del granjero. Y éste lo había tapado,
clavándole una tabla.

Comprueba si has comprendido:
101- EL RATÓN DEL GRANERO
1. ¿Qué hizo el ratón con el agujero para que cayera más grano?
2.-¿ Que adjetivo le podíamos dar a este ratón? Rodea lo correcto
-Valiente                                      -Perezoso
-Avaricioso                                        -Trabajador
3.- ¿De qué se alimentaba el ratón?
4.- ¿Dónde vivía el ratón?
5.- El granero estaba en : (Rodea lo correcto)
-Una casa                                            - Una granja
-Una casa de campo                            -Un piso
6.- ¿Por qué no pudieron darse el banquete?
7.- ¿Qué idea le causaba molestia?
8.- ¿Crees que tenía buen corazón al querer compartir su comida?
9.- Inventa otro título para la lectura.
10.-¿Qué nos enseña este cuento?
                                                       ..............................................................................
Lee el texto y responde las preguntas, rellenando con lápiz el círculo que corresponda a la
respuesta correcta.
Tráfico de fauna silvestre
Leonora Esquivel Frías
La fauna silvestre es ya, en ganancias, la tercera mercancía con la que se trafica, después de las
drogas y las armas. El Worlwide Fund for Nature calcula que las bandas podrían estar ganando la
asombrosa cantidad de 20000 millones de dólares al año por llevar de contrabando animales vivos y
plantas exóticas a coleccionistas sin escrúpulos. A los criminales no les preocupa provocar la
extinción de especies, ni que éstas sufran terriblemente durante el traslado.
Hasta 11 millones de animales se trafican cada año en América del Sur, sobre todo a Estados
Unidos, donde se venden ilegalmente a coleccionistas por Internet o a través de intermediarios
corruptos. Muchos animales silvestres se ven amenazados por los traficantes, como monos, loros y
serpientes. Se calcula que sólo 1 de cada 10 mil animales capturados para ser contrabandeados
sobrevive en el viaje y se convierte en exótica mascota.
Los animales raros que sobreviven al contrabando hacen ganar más a los criminales que el tráfico de
drogas. Una guacamaya azul del Amazonas se vende por 25000 dólares, y un mono tití, en peligro de
extinción, por 20000. Hay bandas que combinan ambos tráficos y esconden droga en el cuerpo de los
animales. Una vez, a serpientes colombianas se les hizo ingerir bolsas de cocaína. A los aduaneros
les parecieron raros los bultos en las serpientes. Lamentablemente muchas murieron por la ingestión.
La rara y hermosa cacatúa negra de cola roja es un tipo de loro que por ley está protegida en
Australia, pero hay coleccionistas que pagan hasta 25000 dólares por un ejemplar.
Algunos animales salen por mar de puertos muy activos donde las autoridades no pueden revisar
toda la carga. La policía vigila a los contrabandistas mediante contactos locales y registrando
mercados callejeros donde se venden animales ilegalmente capturados. También investigan a
vendedores de mascotas y sitios web para descubrir a los compradores de animales.
Los contrabandistas modernos venden todo tipo de mercancía: las orquídeas exóticas son
arrancadas y sacadas de Nueva Zelanda y Perú; el carísimo caviar se saca de Rusia; los tigres se
matan ilegalmente y parte de su cuerpo se vende en Asia como ingrediente de remedios
tradicionales; se matan elefantes y rinocerontes por el marfil de sus colmillos y para hacer medicinas.
Recuperado el 18 de febrero de 2100, de http://elmercuriodigital.es
1. ¿Cuál es el problema central que plantea el texto?
A) El tráfico de animales silvestres.
B) La extinción de especies exóticas por su tráfico desmedido.
C) El uso de animales para el contrabando de cocaína.

2. ¿Cuántos animales capturados para ser objeto de contrabando sobreviven en el viaje para
convertirse en mascotas exóticas?
A) 1 de cada 10 mil animales.
B) 10 de cada 10 mil animales.
C) 1 de cada 100 mil animales.

3. Según el texto, ¿qué animales son cazados para extraer el marfil de sus colmillos?
A) Los leones y los rinocerontes.
B) Los elefantes y tigres.
C) Los elefantes y rinocerontes.

4. En el párrafo 1, ¿qué opción puede sustituir a la frase de contrabando?
A) Ilegalmente.
B) Legalmente.
C) Deshonestamente.

5. ¿En qué tipo de revista podríamos encontrar más información sobre el tráfico de fauna
silvestre?
A) En una revista de entretenimiento.
B) En una revista de política.
C) En una revista de científica.

6. El maestro dejó de tarea complementar la información sobre el tema del tráfico de fauna
silvestre que se vio en clase y elaborar etiquetas para catalogar la información. ¿Cuál de
las siguientes opciones es la que más se adecúa al contenido del texto anterior?
A) Recursos renovables y no renovables
• Clasificación de los recursos naturales.
• Uso desmedido de los recursos renovables.
• El ser humano y el medio ambiente.
B) Extinción de fauna silvestre.
• Especies más vendidas en el mercado ilegal.
• Acciones para prevenir y contrarrestar el tráfico de fauna silvestre.
• Mecanismos utilizados por los contrabandistas para transportar y vender plantas, animales y
droga.
C) Acciones gubernamentales para prevenir el tráfico de animales salvajes.
• Importancia de los recursos naturales para la supervivencia del ser humano.
• Factores que fomentan el tráfico de animales y plantas exóticas.
• Clasificación de zonas geográficas con mayor índice de tráfico de fauna silvestre.
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Lee el texto y responde las preguntas, rellenando con lápiz el círculo que corresponda a la
respuesta correcta.
El valor nutritivo de los alimentos
[1]
La alimentación es el elemento central para una buena nutrición y óptima salud en el ser humano.
Aprender a comer saludablemente implica que la alimentación debe ser suficiente y equilibrada.
Debemos ingerir frutas y vegetales, ya que éstas contienen vitaminas, minerales, carbohidratos y
fibra, elementos necesarios para mantener un adecuado funcionamiento del organismo y fomentar el
crecimiento, desarrollo y conservación del ser humano.
[2]
En los alimentos se encuentran cinco tipos de sustancias indispensables para nutrir, esto es, para dar
energía al cuerpo, hacerlo crecer, mantenerlo sano y reconstruir algunas partes dañadas. Estos cinco
tipos de sustancias son las siguientes:
[3]
Las proteínas: ayudan a formar los tejidos del cuerpo. Se encuentran en la carne, el pescado, el
huevo, la leche, el queso, etcétera.
[4]
Los minerales: acompañan a las proteínas en la construcción y reconstrucción de los tejidos
orgánicos. Los principales minerales son: hierro, calcio, cobre y yodo. Se encuentran en alimentos
como la tortilla, el pan, las papas, la leche, los frijoles, etc.
[5]
Las vitaminas: son importantes porque de ellas depende que los alimentos sean aprovechados por
el organismo. Su ausencia ocasiona muchas enfermedades. Entre las más importantes destacan:
[6]
Vitamina A: contribuye al desarrollo normal del cuerpo y al buen funcionamiento de la vista. Se
encuentra en el hígado, la zanahoria, la leche, el queso, etcétera.
[7]
Vitamina B1: favorece el buen funcionamiento del sistema nervioso. Se encuentra en el maíz, la
avena, el garbanzo, el arroz, etcétera.
[8]
Vitamina C: protege los dientes, los huesos y ayuda a evitar enfermedades e infecciones. Se
encuentra en las frutas cítricas (naranja, limón, toronja, mandarina, etcétera).
[9]
Vitamina D: permite que el organismo absorba el calcio y el fósforo. Se encuentra en la leche, la
mantequilla, el huevo, el aceite de pescado, el hígado de bacalao, etc.
[10]
Carbohidratos: proporcionan energía al cuerpo. Se encuentran en las frutas, la leche, el azúcar, el
pan, las papas, las almendras y los cereales.
[11]
Grasas: son la principal fuente de energía. Se encuentran en aceites de origen animal y vegetal,
como el tocino, la mantequilla, las nueces, los cacahuates, etcétera.
[12]
Agua: Es el elemento fundamental en la constitución de las células.
Secretaría de Educación Pública. (1960). Mi libro de cuarto año. Aritmética y Geometría. Estudio de la naturaleza, pp. 141.
(Adaptación).
1. ¿Cuál es el tema principal de este texto?
A) Las propiedades nutricionales de los alimentos.
B) La alimentación saludable.
C) Los alimentos que consume el ser humano de manera regular.

2. De acuerdo al texto, ¿cuál de los siguientes alimentos contiene proteínas y carbohidratos?
A) La tortilla.
B) La papa.
C) La leche.

3. Nuestro cuerpo necesita proteínas porque éstas contribuyen al:
A) desarrollo de los huesos del cuerpo.
B) desarrollo de los tejidos del cuerpo.
C) desarrollo de las células.

4. Las palabras subrayadas en el párrafo [1] corresponden a:
A) pronombres.
B) adjetivos.
C) sustantivos.
5. ¿Cuántas sílabas tiene la palabra subrayada en el párrafo [4]?
A) Tres.
B) Cuatro.
C) Cinco.
6. Según las propiedades de las vitaminas, consumir zanahoria puede contribuir al buen
funcionamiento de:
A) el sistema digestivo.
B) el sistema nervioso.
C) la vista.

7. Según el texto, ¿cuál es el elemento fundamental en la constitución de las células?
A) Los minerales.
B) Las vitaminas.
C) El agua.

8. ¿A qué asignatura corresponde este texto de acuerdo con la información que presenta?
A) Español.
B) Historia.

C) Ciencias naturales.
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lunes, 5 de octubre de 2015

Adolescentes y Lectura

Leer nos enseña a hablar y a pensar bien. Cuando enseñamos a un niño a leer le estamos proporcionando el instrumento de aprendizaje más potente que ha creado la humanidad a lo largo de toda su historia. Leyendo aumentamos nuestra competencia lingüística, que a su vez va a mejorar el pensamiento, la convivencia, los proyectos, la eficacia académica o laboral.   

Durante la infancia, el vínculo entre los niños y la lectura goza de una excelente salud. Sin embargo, al llegar a la adolescencia la relación pasa por una fuerte crisis. Uno de los grandes asuntos de los que seguiremos hablando en los próximos años seguirá siendo, sin duda, el de la competencia lectora, asunto acrecentado, si cabe, por el de la influencia de los medios y soportes digitales ya que la televisión, el cine e Internet se presentan como las alternativas de ocio más valoradas por la juventud, en detrimento de la lectura. El libro ha sido, es y será el transmisor cultural por excelencia, aunque muchos pensadores le hayan vaticinado una rápida desaparición a partir de la llegada de Internet. Basta recordar que en la década de los años 50 se auguró que la televisión destronaría a la radio y hoy asistimos a una equilibrada convivencia de ambos medios.
© ForgesEn la actualidad, es frecuente que padres y maestros se quejen de que los adolescentes no leen o, mejor dicho, que se limitan a tomar contacto visual con el libro sólo por obligación; leen nada más que las páginas indicadas por el profesor para un examen. Por su parte, las librerías informan que los jóvenes no compran libros, y las bibliotecas, que el porcentaje de libros solicitados en préstamo ha disminuido de manera considerable. Esta situación, que puede calificarse como crisis de la lectura, también se extiende hacia el público adulto. Las estadísticas observan que más del 60% de los hogares de España no adquiere ni siquiera un libro al año.
En cuanto a las preferencias a la hora de ponerse a leer, los libros son la publicación preferida por los jóvenes (45%), que eligen, en la mayoría de los casos, la novela (51%) seguida muy de lejos por la poesía (7%) y los relatos breves (6%). En caso de no optar por los libros, los adolescentes eligen las revistas (26%)
Debemos fomentar en los jóvenes tres creencias básicas:
 UnoLa lectura de ciertos libros te ayudará a comprenderte y a tomar decisiones importantes
 DosLa lectura te ayudará a desarrollar una personalidad inteligente y brillante
 tresLa lectura te dará criterios para liberarte del borregusimo cultural y político

Algunas sugerencias
Es importante mantener a los chicos leyendo durante toda su adolescencia en casa y en la escuela. Aquí les damos algunas sugerencias útiles:
Asegúrese que en casa haya bastantes materiales adecuados para que su hijo lea. Reserve el tiempo necesario para leer en familia. Algunas familias disfrutan de la lectura en voz alta, turnándose para escoger libros, poesías o artículos favoritos que quieran compartir.
Aliente a su hijo para que use la biblioteca. Lleve a su hijo a la biblioteca local y ayúdele a obtener su propia credencial de lector.
Dé un buen ejemplo con la lectura. Que su hijo le vea leyendo por placer. Cuando su hijo ve que la lectura es importante para usted, puede ser que vea que la lectura es importante para él también.
Investigue con los maestros cómo alientan o enseñan la lectura en clase. Dígales que usted valora la lectura y que apoya las tareas que piden que su hijo lea en casa. Pida listas de libros que su hijo pueda leer independientemente.
Busque ayuda si su hijo tiene problemas de lectura. Cuando un joven tiene problemas con la lectura, es probable que la razón sea sencilla de identificar y la intervención sea fácil. Por ejemplo, es probable que el alumno tenga problemas de visión y necesite gafas o es probable que sólo necesite un poco más de apoyo con sus destrezas de lectura. Algunas de las causas de los problemas de lectura indican problemas mayores como los problemas de aprendizaje. Si usted sospecha que su hijo tiene algún problema físico o de aprendizaje, es importante que busque la ayuda de los expertos.

CONVOCATORIA

México, D.F., 5 de Octubre de 2015

Se invita a los alumnos, de todos los grados, que deseen participar al primer concurso de “CUENTO DE TERROR”, los interesados  tendrán que realizar su registro con la Profesora. Mirna Cendey, del 5 de  al 9 de Octubre de 2015, en la escuela o por mensaje inbox al Facebook de la escuela, (en el caso de los primero A, B.C y D podrán registrarse con la Profesora Mayra).
El cuento deberá ser creado bajo las siguientes especificaciones:
·      En el primer renglón deberá escribirse el título,
·       En el segundo renglón deberá escribirse el nombre del autor y su seudónimo (este último es opcional),
·      el relato iniciará a partir del tercer renglón.
·        Tendrá una longitud mínima de una hoja tamaño carta, redactado en Word, empleando interlineado de 1.5, fuente Arial a tamaño 10.
·       La fecha límite de entrega será el 26 de Octubre de 2015.
Los relatos concursantes serán leídos por un comité, tomando en cuenta su originalidad, el interés de la historia, la ortografía, el correcto manejo del idioma.

El anuncio de los ganadores se hará el día 2  de Noviembre, lo cuentos ganadores serán publicados en el blog de lectura de la escuela y se entregará un obsequio sorpresa, para el mejor cuento de cada grado.


viernes, 2 de octubre de 2015




ARTÍCULO RECOMENDADO POR LA TEACHER ANGÉLICA RUBÍ

Tired student surrounded by books

¿Por qué me duermo cuando leo?

Es una de las preguntas que de forma frecuente me hacen y la respuesta es muy sencilla. Probablemente sea debido a cómo, qué, cuándo, y dónde estás leyendo.
¡Es una mezcla de todo!

Posición de lectura

No debes sentarte en un lugar que sea demasiado cómodo. Lee en una mesa, escritorio o cubículo, y siéntate erguido en tu asiento. No te acomodes hacía atrás en tu sillón reclinable, y sobre todo no leas en la cama… a menos que estés tratando de conciliar el sueño.
Para lograr concentrarnos en la lectura, requerimos de una adecuada posición. Tu cerebro puede fotografiar grupos de palabras a alta velocidad pero para lograrlo debes evitar distraerte con otros elementos a tu alrededor. Asegúrate de que estás bien sentado, apoyando tu espalda en la silla, con los pies en el suelo al momento de leer y que te encuentras totalmente alerta.

Toma descansos

Si intentas leer durante largos períodos de tiempo, puede que caigas dormido antes de lo planeado, así que lo mejor es establecer un límite para tomar un descanso, ya sea en cuanto a tiempo, por ejemplo, cinco minutos para cada media hora, o con respecto al contenido, como entre los capítulos (o después de un número de páginas). 

Contenido

Asegúrate de que el material que estás leyendo es interesante y relevante para ti. Suena como una obviedad, pero cuando te encuentres aburrido con lo que estás leyendo y te sientas con sueño, detente y piensa: ¿por qué estoy leyendo esto?
Antes de leer un libro con el fin de aprender algo, pregúntate qué quieres aprender. ¿Qué preguntas quieres que te conteste este libro?
Al leer o estudiar un texto difícil o aburrido algunos se preguntan “¿Por qué es esto tan aburrido?”. Otros se preguntan “¿Cómo puedo aprender esto más rápido y mejor?”Estas preguntas hacen TODA LA DIFERENCIA.

La hora del día

Si intentas leer después de una comida, cerca de la hora de dormir, mientras te relajas después de un duro día de trabajo o un largo viaje, o en cualquier momento en el que tu cuerpo sienta que quiere descansar, no te sorprendas si te da somnolencia. Durante el día, a media mañana o por la tarde funciona mejor. Aproveche la luz del día.
Hablando de la luz…

Iluminación

Probablemente es uno de los puntos más importantes. Asegúrate de que tu espacio de lectura está bien iluminado, incluso si estás leyendo desde un dispositivo móvil como una tableta o e-reader. Tienes mayor probabilidad de quedarte dormido en un espacio oscuro o con poca luz que en uno brillante.

Algunos consejos de iluminación:

    • En casa, recomiendo una buena mesa con una lámpara de pinza o luz blanca.
    • La luz de una vela o incluso una chimenea es probablemente demasiado tenue para leer.
    • La luz del sol sería ideal.

Sonido

Un espacio de lectura relajado y libre de distracciones es bueno, pero si hay música suave o un delicado ruido de fondo, puedes caer dormido. No estoy diciendo que tiene que ser un lugar totalmente silencioso; sólo asegúrate de que las ondas sonoras que entren en tus canales auditivos no desencadenen una respuesta de sueño en tu cerebro.
En este punto te recomiendo escuchar música científica al leer, ésta aumenta nuestra concentración hasta un 400% de manera automática y sin esfuerzo.
… Y si aún sigues despierto… Deja un comentario ¿Te has dormido al leer alguna vez?

domingo, 27 de septiembre de 2015

Esta es una recomendación de la Maestra Tania Fuentes y de los grupos  2° B, C Y D.


El corazón delator[Cuento. Texto completo.]Edgar Allan Poe
¡Es cierto! Siempre he sido nervioso, muy nervioso, terriblemente nervioso. ¿Pero por qué afirman ustedes que estoy loco? La enfermedad había agudizado mis sentidos, en vez de destruirlos o embotarlos. Y mi oído era el más agudo de todos. Oía todo lo que puede oírse en la tierra y en el cielo. Muchas cosas oí en el infierno. ¿Cómo puedo estar loco, entonces? Escuchen... y observen con cuánta cordura, con cuánta tranquilidad les cuento mi historia.
Me es imposible decir cómo aquella idea me entró en la cabeza por primera vez; pero, una vez concebida, me acosó noche y día. Yo no perseguía ningún propósito. Ni tampoco estaba colérico. Quería mucho al viejo. Jamás me había hecho nada malo. Jamás me insultó. Su dinero no me interesaba. Me parece que fue su ojo. ¡Sí, eso fue! Tenía un ojo semejante al de un buitre... Un ojo celeste, y velado por una tela. Cada vez que lo clavaba en mí se me helaba la sangre. Y así, poco a poco, muy gradualmente, me fui decidiendo a matar al viejo y librarme de aquel ojo para siempre.
Presten atención ahora. Ustedes me toman por loco. Pero los locos no saben nada. En cambio... ¡Si hubieran podido verme! ¡Si hubieran podido ver con qué habilidad procedí! ¡Con qué cuidado... con qué previsión... con qué disimulo me puse a la obra! Jamás fui más amable con el viejo que la semana antes de matarlo. Todas las noches, hacia las doce, hacía yo girar el picaporte de su puerta y la abría... ¡oh, tan suavemente! Y entonces, cuando la abertura era lo bastante grande para pasar la cabeza, levantaba una linterna sorda, cerrada, completamente cerrada, de manera que no se viera ninguna luz, y tras ella pasaba la cabeza. ¡Oh, ustedes se hubieran reído al ver cuán astutamente pasaba la cabeza! La movía lentamente... muy, muy lentamente, a fin de no perturbar el sueño del viejo. Me llevaba una hora entera introducir completamente la cabeza por la abertura de la puerta, hasta verlo tendido en su cama. ¿Eh? ¿Es que un loco hubiera sido tan prudente como yo? Y entonces, cuando tenía la cabeza completamente dentro del cuarto, abría la linterna cautelosamente... ¡oh, tan cautelosamente! Sí, cautelosamente iba abriendo la linterna (pues crujían las bisagras), la iba abriendo lo suficiente para que un solo rayo de luz cayera sobre el ojo de buitre. Y esto lo hice durante siete largas noches... cada noche, a las doce... pero siempre encontré el ojo cerrado, y por eso me era imposible cumplir mi obra, porque no era el viejo quien me irritaba, sino el mal de ojo. Y por la mañana, apenas iniciado el día, entraba sin miedo en su habitación y le hablaba resueltamente, llamándolo por su nombre con voz cordial y preguntándole cómo había pasado la noche. Ya ven ustedes que tendría que haber sido un viejo muy astuto para sospechar que todas las noches, justamente a las doce, iba yo a mirarlo mientras dormía.
Al llegar la octava noche, procedí con mayor cautela que de costumbre al abrir la puerta. El minutero de un reloj se mueve con más rapidez de lo que se movía mi mano. Jamás, antes de aquella noche, había sentido el alcance de mis facultades, de mi sagacidad. Apenas lograba contener mi impresión de triunfo. ¡Pensar que estaba ahí, abriendo poco a poco la puerta, y que él ni siquiera soñaba con mis secretas intenciones o pensamientos! Me reí entre dientes ante esta idea, y quizá me oyó, porque lo sentí moverse repentinamente en la cama, como si se sobresaltara. Ustedes pensarán que me eché hacia atrás... pero no. Su cuarto estaba tan negro como la pez, ya que el viejo cerraba completamente las persianas por miedo a los ladrones; yo sabía que le era imposible distinguir la abertura de la puerta, y seguí empujando suavemente, suavemente.
Había ya pasado la cabeza y me disponía a abrir la linterna, cuando mi pulgar resbaló en el cierre metálico y el viejo se enderezó en el lecho, gritando:
-¿Quién está ahí?
Permanecí inmóvil, sin decir palabra. Durante una hora entera no moví un solo músculo, y en todo ese tiempo no oí que volviera a tenderse en la cama. Seguía sentado, escuchando... tal como yo lo había hecho, noche tras noche, mientras escuchaba en la pared los taladros cuyo sonido anuncia la muerte.
Oí de pronto un leve quejido, y supe que era el quejido que nace del terror. No expresaba dolor o pena... ¡oh, no! Era el ahogado sonido que brota del fondo del alma cuando el espanto la sobrecoge. Bien conocía yo ese sonido. Muchas noches, justamente a las doce, cuando el mundo entero dormía, surgió de mi pecho, ahondando con su espantoso eco los terrores que me enloquecían. Repito que lo conocía bien. Comprendí lo que estaba sintiendo el viejo y le tuve lástima, aunque me reía en el fondo de mi corazón. Comprendí que había estado despierto desde el primer leve ruido, cuando se movió en la cama. Había tratado de decirse que aquel ruido no era nada, pero sin conseguirlo. Pensaba: "No es más que el viento en la chimenea... o un grillo que chirrió una sola vez". Sí, había tratado de darse ánimo con esas suposiciones, pero todo era en vano. Todo era en vano, porque la Muerte se había aproximado a él, deslizándose furtiva, y envolvía a su víctima. Y la fúnebre influencia de aquella sombra imperceptible era la que lo movía a sentir -aunque no podía verla ni oírla-, a sentir la presencia de mi cabeza dentro de la habitación.
Después de haber esperado largo tiempo, con toda paciencia, sin oír que volviera a acostarse, resolví abrir una pequeña, una pequeñísima ranura en la linterna.
Así lo hice -no pueden imaginarse ustedes con qué cuidado, con qué inmenso cuidado-, hasta que un fino rayo de luz, semejante al hilo de la araña, brotó de la ranura y cayó de lleno sobre el ojo de buitre.
Estaba abierto, abierto de par en par... y yo empecé a enfurecerme mientras lo miraba. Lo vi con toda claridad, de un azul apagado y con aquella horrible tela que me helaba hasta el tuétano. Pero no podía ver nada de la cara o del cuerpo del viejo, pues, como movido por un instinto, había orientado el haz de luz exactamente hacia el punto maldito.
¿No les he dicho ya que lo que toman erradamente por locura es sólo una excesiva agudeza de los sentidos? En aquel momento llegó a mis oídos un resonar apagado y presuroso, como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Aquel sonido también me era familiar. Era el latir del corazón del viejo. Aumentó aún más mi furia, tal como el redoblar de un tambor estimula el coraje de un soldado.
Pero, incluso entonces, me contuve y seguí callado. Apenas si respiraba. Sostenía la linterna de modo que no se moviera, tratando de mantener con toda la firmeza posible el haz de luz sobre el ojo. Entretanto, el infernal latir del corazón iba en aumento. Se hacía cada vez más rápido, cada vez más fuerte, momento a momento. El espanto del viejo tenía que ser terrible. ¡Cada vez más fuerte, más fuerte! ¿Me siguen ustedes con atención? Les he dicho que soy nervioso. Sí, lo soy. Y ahora, a medianoche, en el terrible silencio de aquella antigua casa, un resonar tan extraño como aquél me llenó de un horror incontrolable. Sin embargo, me contuve todavía algunos minutos y permanecí inmóvil. ¡Pero el latido crecía cada vez más fuerte, más fuerte! Me pareció que aquel corazón iba a estallar. Y una nueva ansiedad se apoderó de mí... ¡Algún vecino podía escuchar aquel sonido! ¡La hora del viejo había sonado! Lanzando un alarido, abrí del todo la linterna y me precipité en la habitación. El viejo clamó una vez... nada más que una vez. Me bastó un segundo para arrojarlo al suelo y echarle encima el pesado colchón. Sonreí alegremente al ver lo fácil que me había resultado todo. Pero, durante varios minutos, el corazón siguió latiendo con un sonido ahogado. Claro que no me preocupaba, pues nadie podría escucharlo a través de las paredes. Cesó, por fin, de latir. El viejo había muerto. Levanté el colchón y examiné el cadáver. Sí, estaba muerto, completamente muerto. Apoyé la mano sobre el corazón y la mantuve así largo tiempo. No se sentía el menor latido. El viejo estaba bien muerto. Su ojo no volvería a molestarme.
Si ustedes continúan tomándome por loco dejarán de hacerlo cuando les describa las astutas precauciones que adopté para esconder el cadáver. La noche avanzaba, mientras yo cumplía mi trabajo con rapidez, pero en silencio. Ante todo descuarticé el cadáver. Le corté la cabeza, brazos y piernas.
Levanté luego tres planchas del piso de la habitación y escondí los restos en el hueco. Volví a colocar los tablones con tanta habilidad que ningún ojo humano -ni siquiera el suyo- hubiera podido advertir la menor diferencia. No había nada que lavar... ninguna mancha... ningún rastro de sangre. Yo era demasiado precavido para eso. Una cuba había recogido todo... ¡ja, ja!
Cuando hube terminado mi tarea eran las cuatro de la madrugada, pero seguía tan oscuro como a medianoche. En momentos en que se oían las campanadas de la hora, golpearon a la puerta de la calle. Acudí a abrir con toda tranquilidad, pues ¿qué podía temer ahora?
Hallé a tres caballeros, que se presentaron muy civilmente como oficiales de policía. Durante la noche, un vecino había escuchado un alarido, por lo cual se sospechaba la posibilidad de algún atentado. Al recibir este informe en el puesto de policía, habían comisionado a los tres agentes para que registraran el lugar.
Sonreí, pues... ¿qué tenía que temer? Di la bienvenida a los oficiales y les expliqué que yo había lanzado aquel grito durante una pesadilla. Les hice saber que el viejo se había ausentado a la campaña. Llevé a los visitantes a recorrer la casa y los invité a que revisaran, a que revisaran bien. Finalmente, acabé conduciéndolos a la habitación del muerto. Les mostré sus caudales intactos y cómo cada cosa se hallaba en su lugar. En el entusiasmo de mis confidencias traje sillas a la habitación y pedí a los tres caballeros que descansaran allí de su fatiga, mientras yo mismo, con la audacia de mi perfecto triunfo, colocaba mi silla en el exacto punto bajo el cual reposaba el cadáver de mi víctima.
Los oficiales se sentían satisfechos. Mis modales los habían convencido. Por mi parte, me hallaba perfectamente cómodo. Sentáronse y hablaron de cosas comunes, mientras yo les contestaba con animación. Mas, al cabo de un rato, empecé a notar que me ponía pálido y deseé que se marcharan. Me dolía la cabeza y creía percibir un zumbido en los oídos; pero los policías continuaban sentados y charlando. El zumbido se hizo más intenso; seguía resonando y era cada vez más intenso. Hablé en voz muy alta para librarme de esa sensación, pero continuaba lo mismo y se iba haciendo cada vez más clara... hasta que, al fin, me di cuenta de que aquel sonido no se producía dentro de mis oídos.
Sin duda, debí de ponerme muy pálido, pero seguí hablando con creciente soltura y levantando mucho la voz. Empero, el sonido aumentaba... ¿y que podía hacer yo? Era un resonar apagado y presuroso..., un sonido como el que podría hacer un reloj envuelto en algodón. Yo jadeaba, tratando de recobrar el aliento, y, sin embargo, los policías no habían oído nada. Hablé con mayor rapidez, con vehemencia, pero el sonido crecía continuamente. Me puse en pie y discutí sobre insignificancias en voz muy alta y con violentas gesticulaciones; pero el sonido crecía continuamente. ¿Por qué no se iban? Anduve de un lado a otro, a grandes pasos, como si las observaciones de aquellos hombres me enfurecieran; pero el sonido crecía continuamente. ¡Oh, Dios! ¿Qué podía hacer yo? Lancé espumarajos de rabia... maldije... juré... Balanceando la silla sobre la cual me había sentado, raspé con ella las tablas del piso, pero el sonido sobrepujaba todos los otros y crecía sin cesar. ¡Más alto... más alto... más alto! Y entretanto los hombres seguían charlando plácidamente y sonriendo. ¿Era posible que no oyeran? ¡Santo Dios! ¡No, no! ¡Claro que oían y que sospechaban! ¡Sabían... y se estaban burlando de mi horror! ¡Sí, así lo pensé y así lo pienso hoy! ¡Pero cualquier cosa era preferible a aquella agonía! ¡Cualquier cosa sería más tolerable que aquel escarnio! ¡No podía soportar más tiempo sus sonrisas hipócritas! ¡Sentí que tenía que gritar o morir, y entonces... otra vez... escuchen... más fuerte... más fuerte... más fuerte... más fuerte!
-¡Basta ya de fingir, malvados! -aullé-. ¡Confieso que lo maté! ¡Levanten esos tablones! ¡Ahí... ahí!¡Donde está latiendo su horrible corazón!
FIN

LO PUEDEN BUSCAR EN LA BIBLIOTECA DEL PLANTEL O DESCARGARLO EN LA SIGUIENTE LIGA, DONDE ENCONTRARAN OTROS CUENTOS

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